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¿Ventilador o aire acondicionado? Académico USerena explica las principales diferencias

Un ventilador utilizado 10 horas diarias durante el mes podría aumentar entre $1.000 y $2.000 pesos la cuenta de la luz. Mientras que el aire acondicionado podría consumir 10 veces más. La estrategia para optimizar el uso de energía es combinar el uso del aire acondicionado con ventiladores, de modo que estos ayuden a mezclar y distribuir el aire frío dentro del hogar, generando corrientes que permitan alcanzar una temperatura más homogénea y evitando que el sistema de climatización trabaje en exceso.
Las altas temperaturas en la zona central del país han transformado en una prioridad la necesidad de buscar alternativas que permitan mantener el ambiente fresco dentro del hogar.
El uso de ventiladores y aires acondicionados asoman como las principales soluciones adoptadas por los chilenos en esta época de verano. Y, pese a su popularidad, muchos desconocen las diferencias que existen entre ambos electrodomésticos, variando tanto en el precio de mercado como en el gasto energético.
Según el académico del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de La Serena, Luis Silva, “el propósito de estos aparatos es similar, ya que lo que se busca es el confort térmico y humano. Normalmente, la gente se siente agradable a temperaturas entre 18 y 22 grados Celsius y a humedades relativas entre el 40 y el 60%. Entonces, cuando se diseña un sistema de acondicionamiento, se apunta a esos rangos, buscando condiciones de confort, óptimas para el ser humano”.
Por un lado, el ventilador se compone de hélices que se encargan de mover el aire dentro de un espacio cerrado y no de aumentar o disminuir la temperatura del ambiente. “Cuando uno está frente a este aparato, se siente más fresco porque las moléculas de aire van removiendo el calor de la piel hacia afuera. Mientras más rápido ocurre este intercambio, más rápido se va el calor del cuerpo, disminuyendo la sensación térmica”, señaló Silva, quien es Doctor en Ingeniería Mecánica.
En cuanto al aire acondicionado, que busca disminuir el calor y enfriar el aire del lugar, está compuesto por un sistema de mayor complejidad y funciona a través de un principio termodinámico que se conoce como el ciclo de refrigeración, utilizando intercambiadores de calor, válvula de expansión y un compresor, principalmente.
Las diferencias a nivel estructural y funcional impactan directamente en el gasto energético y en la cuenta de la luz. Mientras los ventiladores tienen un consumo energético entre 10 y 100 watts (W), dependiendo del tamaño del ventilador, los aires acondicionados gastan más de 800 W.
“Por ejemplo, en un caso hipotético exigente, si un ventilador doméstico de 100 W funciona durante 10 horas, el consumo alcanzaría 1 kWh, equivalente a cerca de $150 pesos en la cuenta eléctrica. En un uso mensual habitual, el gasto fluctuaría entre los $1.000 y $2.000 pesos. En cambio, un aire acondicionado puede consumir de 10 a 20 veces más energía, debido principalmente al funcionamiento de su compresor. Así, el consumo mensual superaría los $10.000 pesos”, explicó el académico.
En cuanto a la optimización del rendimiento de los electrodomésticos, el ingeniero civil mecánico sugiere que se deben utilizar estratégicamente dentro del hogar. Para un correcto funcionamiento del aire acondicionado, se recomienda mantener las puertas y ventanas cerradas herméticamente para evitar filtraciones de aire y así reducir la entrada de calor desde el exterior. “No se debe exigir el aparato a temperaturas extremas y lo ideal sería optar por rangos de 21 a 22 grados, suficientes para generar confort sin elevar innecesariamente el consumo energético. Para ello, el aire acondicionado debe cubrir un espacio determinado”, agregó.
En la misma línea, el académico plantea combinar el uso del aire acondicionado con ventiladores, de modo que estos ayuden a mezclar y distribuir el aire frío dentro del hogar, generando corrientes que permitan alcanzar una temperatura más homogénea y evitando que el sistema de climatización trabaje en exceso. Esta estrategia resulta especialmente útil en viviendas de dos pisos, donde el aire frío tiende a concentrarse en las zonas inferiores.
Además, “se pueden priorizar otras medidas de bajo consumo, como el enfriamiento evaporativo, que puede mejorar la sensación térmica en ambientes secos, y el uso de soluciones pasivas, entre ellas la ventilación cruzada y el bloqueo de la radiación solar directa mediante cortinas o sombras exteriores”, añadió.
Recuerda tener presente las principales diferencias funcionales y de consumo energético al momento de escoger uno de los electrodomésticos para tu hogar, velando por un óptimo rendimiento de los recursos y que se adecúen a tus necesidades.
