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Entre oportunidades y riesgos: ¿Cómo impactará la crisis global el bolsillo de los chilenos?

La ingeniera comercial y académica de la Universidad de La Serena, Lorena Parada, advierte que el efecto es mixto, ya que la minería podría beneficiarse, pero la incertidumbre global podría frenar la inversión y crecimiento.
En un mundo marcado por la escalada de tensiones geopolíticas, desde Chile se observa con atención cómo los conflictos internacionales pueden impactar su economía, ya que si bien un alza en el precio del cobre podría impulsar las exportaciones y generar mayores ingresos fiscales, los riesgos asociados a la interrupción de rutas comerciales, el encarecimiento del petróleo y la volatilidad del dólar plantean desafíos significativos para la inflación, el poder adquisitivo de los hogares y las decisiones de inversión.
En relación a esto, la ingeniera comercial y académica del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de La Serena, Lorena Parada, explicó que la afectación de Chile ante la intensificación de los conflictos internacionales “es mixta, donde la minería actúa como motor, pero la logística y la incertidumbre actúan como freno”.
Según la Magister en liderazgo, comunicación y dirección estratégica, esto se debe a que “las tensiones bélicas suelen elevar el precio de los metales, como el cobre, debido al aumento de la demanda en la industria de defensa y la urgencia por acelerar la transición hacia la autonomía energética. Según las proyecciones de Cochilco, el precio podría estabilizarse en torno a los US$5,10/lb, lo que inyecta recursos frescos y vitales al Estado chileno”.
Pese a esto, Parada advirtió que “aunque el incremento en el valor de las exportaciones mineras debería generarnos un superávit comercial, el riesgo reside en el volumen de las exportaciones, ya que el bloqueo de rutas marítimas clave encarece los fletes y aumenta el riesgo de pérdida por demoras, afectando especialmente a productos perecibles como la fruta de exportación”.
Ahondando en esto, la académica sostuvo que “a pesar de que el sector minero gane, la incertidumbre global congela al resto de la economía. Debido a que las empresas locales e internacionales postergan sus inversiones hasta que el panorama se estabilice, el crecimiento del PIB chileno para este 2026 se estima en apenas un 2,2%”.
Precios disparados
En cuanto a la dependencia de Chile de importaciones de energía y alimentos, y el impacto que podría generar un escenario prolongado de guerras en los precios internos, la inflación y el poder adquisitivo de los hogares, Parada señaló que “nuestro país importa casi el 98% del petróleo que consume. Una guerra prolongada en Medio Oriente dispara el precio del crudo, lo que impacta directamente en el bolsillo de los consumidores, elevando los costos de producción y transporte de todos los productos que llegan a las ferias y supermercados”.
“Chile importa trigo, maíz y fertilizantes, muchos de ellos provenientes de zonas en conflicto en Europa, y el alza de estos insumos encarece productos esenciales como el pan, las verduras y la carne. Esto genera una inflación importada que el Banco Central debe combatir con herramientas limitadas, dado que el origen del alza es externo”, agregó.
Respecto al poder adquisitivo, la académica alertó que “el sueldo de los chilenos rinde menos debido a las alzas en gastos básicos (comida, luz, transporte). Esta situación golpea con mayor fuerza a las familias de clase media y a los sectores más vulnerables, reduciendo drásticamente su capacidad de consumo y su posibilidad de ahorro”.
Estabilidad financiera amenazada
Sobre los riesgos que podría enfrentar Chile en materia de inversión extranjera, tipo de cambio y estabilidad financiera si aumenta la incertidumbre global, Parada aseguró que “la estabilidad financiera se ve amenazada por el comportamiento del dólar y la cautela de los inversionistas, ya que en épocas de crisis, los inversionistas buscan refugio en el dólar, lo que provoca la depreciación del peso chileno”.
“Un dólar caro encarece automáticamente los productos importados, alimentando aún más la inflación interna y el costo de vida”, añadió.
Además de esto, la académica recalcó que en términos de inversión extranjera, “los capitales globales se vuelven más cautelosos ante el riesgo geopolítico. Proyectos de largo plazo y alta tecnología, como el Hidrógeno Verde, podrían ver retrasadas sus decisiones de Inversión Extranjera Directa (IED) mientras persista la inestabilidad internacional”.
Al ser consultada por las herramientas de política económica que podría implementar el país para mitigar estos efectos, la economista detalló que “el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) actúa como un colchón para los combustibles, evitando que las alzas internacionales del petróleo se traspasen de forma violenta e inmediata al bolsillo de los ciudadanos, además el Banco Central puede ajustar la tasa de interés para frenar la fuga de capitales, estabilizar el valor de la moneda y contener la presión inflacionaria”.
