- Actualidad
Estrés crónico: El costo silencioso de la vida moderna

Expertos de la Universidad de La Serena explican cómo identificar síntomas, riesgos y cómo enfrentar esta problemática en la vida diaria y laboral.
El estrés crónico se ha convertido en una de las problemáticas de salud más frecuentes en la vida moderna, afectando tanto el bienestar físico como mental de las personas.
Debido a que cuando las situaciones de presión se mantienen durante largos períodos, el organismo permanece en un estado constante de alerta que puede alterar diversos procesos del cuerpo, desde el sistema inmunológico hasta la calidad del sueño.
Con respecto a esto, la académica del Departamento de Enfermería de la Universidad de La Serena, Daniela Castillo, explicó que “el estrés crónico es una respuesta prolongada de tensión mental, física o emocional frente a situaciones persistentes, como problemas laborales, personales o económicos, que pueden durar días, meses o incluso años”.
“Aunque entre sus principales síntomas destacan los emocionales, como ansiedad, angustia y depresión, siendo estos los más característicos, este estado impide que el cuerpo funcione de manera saludable y puede provocar diversas enfermedades”, agregó.
La diplomada en Coeficiencia inmunológica también detalló que “el estrés crónico puede provocar irritabilidad, fatiga, dolores corporales y problemas digestivos, además de favorecer enfermedades mentales, como la depresión, y físicas, debilitando el sistema inmunológico, por lo que es fundamental tomar medidas para reducir sus efectos”.
“Es importante incorporar prácticas como el contacto con la naturaleza, baños con agua tibia o de mar y la exposición solar en horarios adecuados, ya que ayudan a regular el organismo y mejorar el descanso. Además, se recomienda acudir a profesionales para evaluar y suplementar vitaminas”, insistió.
La experta recalcó que “es clave evaluar déficits de vitaminas y minerales para una adecuada suplementación, junto con mantener una dieta equilibrada rica en verduras y proteínas, además de una hidratación acorde a cada persona”.
Castillo también advirtió que “los requerimientos de hidratación varían según cada persona, su estado de salud y nivel de actividad física, por lo que no todos necesitan la misma cantidad de líquidos”.
“El ejercicio debe adaptarse a cada persona; aunque se recomienda practicarlo varias veces a la semana, ya que incluso caminatas de 20 a 30 minutos generan beneficios y ayudan a reducir el estrés. Además, es clave mantener una buena higiene del sueño, evitando pantallas y priorizando cenas livianas”, recomendó.
En suma a esto, la experta sostuvo que “escuchar música relajante y practicar meditación ayuda a reducir el estrés. También es fundamental organizar la agenda y darse espacios personales para conectar con uno mismo”.
