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Centros educativos inician nuevo ciclo de trabajo colaborativo con USerena centrado en las comunidades de aprendizaje dialógico

El encuentro “Tejiendo Diálogos” marcó el inicio del programa anual del proyecto ULS2495, integrando a 15 nuevos establecimientos y consolidando una red regional de aprendizaje basada en el diálogo y la co-construcción de conocimiento.
Con la participación de 22 centros educativos de la Región de Coquimbo contemplados en el programa 2026, la Universidad de La Serena dio inicio al nuevo ciclo del proyecto ULS2495 “Comunidades de Aprendizaje: Conecta, Dialoga, Transforma”, instancia que reunió a las comunidades educativas, en el encuentro “Tejiendo Diálogos”, marcando el comienzo de un nuevo ciclo de trabajo colaborativo.
La jornada, que incluyó un desayuno de bienvenida como espacio inicial de encuentro, reunió a establecimientos que ya formaban parte del proceso durante el año 2025 y a las nuevas comunidades que se integran este año, ampliando la red de trabajo y fortaleciendo una comunidad de aprendizaje continua en el territorio.
El énfasis de la actividad estuvo puesto en el diálogo, el intercambio de experiencias y la construcción colectiva de saberes, en coherencia con los principios del aprendizaje dialógico que promueve el proyecto.
En ese contexto, la coordinadora técnica del proyecto, Alejandra Sarmiento, destacó que “cuando la experiencia de las comunidades escolares se encuentra con las herramientas pedagógicas y profesionales de la universidad, se generan transformaciones que van mucho más allá del aula”.
La directora del Departamento de Educación y directora alterna del proyecto, Dra. Andrea Vega, valoró la instancia como un espacio necesario para las comunidades educativas: “es un encuentro entre profesores y colegas en torno al diálogo, el respeto y la conversación, que permite co-construir conocimiento y enfrentar desafíos comunes”.
En esa línea, destacó el rol de la universidad en este proceso, señalando que “estas iniciativas justamente son instalar capacidades”, permitiendo que las comunidades no solo incorporen la metodología, sino que también puedan proyectarla y transferirla a otros contextos. Asimismo, enfatizó el carácter bidireccional del trabajo: “nuestro deber es conectarnos con el territorio… la universidad pone sus herramientas a disposición, pero también aprende mucho de los colegios”.
El encuentro también evidenció la ampliación del programa, con la incorporación de nuevos establecimientos, especialmente de territorios como Ovalle y Paihuano, lo que fortalece una red más diversa y representativa. Para las comunidades que se integran, esta oportunidad abre nuevas posibilidades de desarrollo.
Desde la Escuela Cielo Claro de Paihuano, su representante Rodrigo Osorio, destacó que sumarse al proyecto “es una oportunidad valiosa para interconectarnos con la comunidad y fortalecer la institución escolar”, agregando que el trabajo con la universidad permitirá “potenciarnos como comunidad educativa”.
Por su parte, Jimena González, directora de la Escuela Rural Paulo Freire, relevó el impacto sostenido del modelo, señalando que “es un proceso de transformación profundo”, que involucra a toda la comunidad educativa y fortalece el sentido de pertenencia, especialmente en el vínculo con las familias.
Desde la Universidad de La Serena, el director de Vinculación con el Medio y Extensión, Mg. Rodrigo Davanzo, subrayó que el proyecto no solo beneficia a las comunidades escolares, sino también a la formación universitaria. “Estas experiencias son sumamente enriquecedoras para el desarrollo de nuestros estudiantes”, afirmó, destacando que permiten aplicar conocimientos en contextos reales y aportar a su formación integral.
El programa 2026 proyecta así un trabajo sostenido entre universidad y comunidades educativas, donde el foco está puesto en el desarrollo de capacidades, la colaboración entre actores y la construcción de una educación más inclusiva, participativa y conectada con los territorios.




