De la impresión 3D a la Enseñanza Preclínica: Odontología fortalece la formación Preclínica de sus estudiantes

Image

El proyecto liderado por el académico Christian Castillo Jiménez, permitirá evaluar el aporte de esta metodología al aprendizaje de estudiantes y fortalecer su proyección académica.

 

La formación odontológica enfrenta el desafío permanente de acercar a los estudiantes a escenarios clínicos reales antes de su ingreso a la atención de pacientes. En este contexto, la carrera de Odontología de la Universidad de La Serena desarrollará una nueva etapa de un proyecto de innovación docente que utiliza dientes impresos en 3D para simular lesiones de caries, permitiendo a los futuros profesionales practicar procedimientos en condiciones más cercanas a las que encontrarán en su ejercicio laboral.

 

Esta nueva versión será ejecutada gracias al proyecto PROFIID "Experiencia simulada de tratamiento de lesión de caries con mínima intervención en dientes impresos en 3D", adjudicado por el académico del Departamento de Odontología de la Universidad de La Serena, Christian Castillo Jiménez, iniciativa que permitirá evaluar la percepción de los estudiantes sobre esta metodología y generar evidencia para fortalecer su implementación y proyección en otras asignaturas e instituciones.

 

Con respecto a esto, el académico Christian Castillo Jiménez, relató que “Los dientes con los que actualmente trabajan los estudiantes se encuentran íntegros; es decir, no presentan lesiones de caries, lo que está muy alejado de la realidad clínica que se enfrentarán durante su formación clínica y, posterior ejercicio profesional, ya que el odontólogo no restaura dientes sanos, sino dientes afectados por patologías que requieren tratamiento”.

 

“El espíritu de nuestro proyecto es generar prototipos que acerquen a nuestros estudiantes de los cursos Preclínico Integrado I y Preclínico Integrado II a una simulación más fidedigna de lo que enfrentarán el día de mañana en su práctica clínica”, agregó.

 

Ahondando en esto, el académico señaló que “Esta es la tercera vez que postulamos un PROFIID y gracias al primer proyecto adquirimos una impresora 3D, una máquina de lavado y curado, además de las resinas necesarias, lo que nos permitió hacer los primeros prototipos de dientes con los cuales nuestros estudiantes realizaron algunos procedimientos preclínicos. En la segunda versión definimos un prototipo que simulaba dos lesiones de caries, en el cual nuestros estudiantes realizaron la eliminación de la lesión y restauraron el diente”.

 

“En esta tercera versión, evaluaremos la percepción de nuestros estudiantes sobre esta metodología a través de una encuesta, para medir cómo esta metodología contribuye a su proceso formativo y si consideran que los acerca de manera efectiva a la realidad clínica”, afirmó. 

 

El odontólogo adelantó que “luego de analizar esta información, nos gustaría publicar los resultados en una revista de investigación en docencia, además de seguir postulando a proyectos, con el fin de incorporar nuevos prototipos dentales e implementar esta metodología dentro de la asignatura para que se replique todos los años”.

 

“Los resultados nos permitirán eventualmente publicar este trabajo e incentivar a otras universidades que cuentan con asignaturas Preclínicas a generar alianzas, promover el intercambio de experiencia y explorar la posibilidad de replicar esta actividad para comparar resultados”, recalcó. 

 

Un gran salto

 

Las primeras experiencias con esta metodología dejaron una valoración positiva entre los estudiantes, quienes resaltan que el uso de prototipos impresos en 3D les permitió aproximarse a escenarios clínicos más realistas.

 

En relación a esto, el estudiante de cuarto año de Odontologia USerena, Joaquín Matus destacó que “trabajar con dientes impresos en 3D es una simulación mucho más adecuada que trabajar con dientes de marfilina, porque uno desarrolla de mejor manera el tema sensorial, las texturas y se puede aprender dónde parar y dónde seguir, preservando el tejido sano y eliminando solamente el tejido cariado”.

 

“Este salto de la teoría a una práctica más similar fue muy grande, por eso, yo recomendaría esta experiencia a los compañeros del ciclo preclínico, desde segundo y tercero, porque además de modernizar la enseñanza de la Odontología, la hace mucho más cercana al día a día de los dentistas y de los estudiantes del ciclo clínico”, añadió.

 

Por su parte, su compañera Martina Uteau, expresó que “esta experiencia fue beneficiosa, ya que la aplicación de los conocimientos adquiridos en la formación teórica resulta fundamental para lograr un aprendizaje integral, permitiendo desarrollar habilidades, poner en práctica nuestro conocimiento sobre instrumental, materiales, tejidos dentales y fortalecer la preparación previa al contacto con pacientes reales”.

 

En línea con esto, la estudiante recalcó que “mientras más cercanas a la realidad clínica sean las experiencias de simulación, mayores serán las herramientas y la confianza adquirida por nosotros los estudiantes al momento de enfrentar la atención de pacientes”.