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El proyecto, financiado por el concurso PROFIID, adapta el modelo japonés Lesson Study al contexto universitario, promoviendo la observación entre pares y la reflexión sobre las prácticas pedagógicas de quienes forman a las futuras y futuros docentes.
Desde grabar las propias clases hasta analizarlas colectivamente junto a colegas y estudiantes ayudantes. Esa es la experiencia que desde 2024 desarrolla el equipo académico de la carrera de Pedagogía en Educación General Básica de la Universidad de La Serena mediante el proyecto Estudio de Clase (Lesson Study), iniciativa que adapta una reconocida metodología japonesa al contexto de la formación inicial docente universitaria.
La propuesta, financiada por el Concurso PROFIID, ya suma tres versiones y reúne a académicas y académicos de los campus Isabel Bongard y Limarí, quienes participan en un ciclo colaborativo que contempla la planificación conjunta de una clase, su implementación, la grabación en aula y un posterior proceso de observación y retroalimentación entre pares. La experiencia ha involucrado asignaturas como Convivencia Escolar, Pensamiento Social, Lectoescritura Inicial, Matemática e Inclusión, entre otras.
Lo innovador de la iniciativa radica en trasladar al ámbito universitario una metodología que históricamente ha sido utilizada en establecimientos escolares. En Japón, donde se conoce como jugyokenkyu, el proceso se sustenta en el kyozaikenkyu, un análisis profundo de los contenidos antes de ingresar al aula, fortaleciendo la planificación y la mejora continua de la enseñanza.
Para la académica Paola Armijo, investigadora responsable del proyecto durante 2026, uno de los principales aportes de esta experiencia es generar espacios de diálogo pedagógico entre docentes universitarios: "En la universidad, como cada uno es su mundo, nadie va a ver tu clase, nadie te retroalimenta", explica.
"Hablamos con otros pares, y otros van hablando de nuestro trabajo. Eso hace que bajemos un poco el ego y tengamos otra perspectiva de nuestras clases", resaltó la docente.
Una visión compartida por el académico de Educación, Jilberto Olivares, quien destaca el valor de observar su propia práctica docente: "Esto fue una experiencia nueva, y aunque no lo crean, muy enriquecedora", comenta, señalando que el proceso le permitió mejorar aspectos concretos como el ritmo de la clase, la metodología utilizada y la gestión de los tiempos.
El proyecto incorpora la participación de estudiantes ayudantes en ambos campus, quienes enriquecen la reflexión desde la mirada de quienes se están formando como futuras profesoras y profesores.
María José Alcayaga, ayudante durante las versiones 2025 y 2026, destaca la experiencia: “Permite comprender la docencia desde una perspectiva más humana. Uno ve también que ellos son personas, son humanos, se equivocan. También tienen dudas. Y uno también puede aportar a eso".
De cara a los próximos años, el equipo busca consolidar esta iniciativa como una comunidad permanente de práctica, incorporar la metodología a las prácticas profesionales de la carrera y fortalecer el desarrollo del noticing, entendido como la capacidad profesional de observar críticamente la propia enseñanza para favorecer su mejora continua.