Proyecto OCRE de la Universidad de La Serena inaugura su quinto sismógrafo en Salamanca

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El nuevo instrumento fue instalado en el Colegio San Francisco de Asís y permitirá a sus estudiantes analizar la actividad sísmica desde su propio territorio. La iniciativa reúne a estudiantes de Pedagogía en Matemáticas y Física de la USerena con comunidades educativas de más de 20 establecimientos de la Región de Coquimbo.

 

Un nuevo instrumento para observar y comprender la actividad sísmica desde el territorio se suma a la red del Observatorio Científico Regional Escolar (OCRE) de la Universidad de La Serena. Se trata del quinto sismógrafo incorporado al proyecto, que fue instalado en el Colegio San Francisco de Asís de Salamanca, ampliando las posibilidades de aprendizaje científico para estudiantes de esta comunidad educativa.

 

La inauguración del nuevo sismógrafo se realizó en el Salón Anfiteatro N° 1 del Departamento de Física de la Universidad de La Serena, donde estudiantes del establecimiento participaron de una jornada de acercamiento al funcionamiento del instrumento, conocieron el sistema y el software utilizado para visualizar y analizar los registros, y recibieron la caja que forma parte del equipamiento instalado en el establecimiento de Salamanca.

 

El hito marca un nuevo paso para OCRE, iniciativa que desde hace seis años vincula a estudiantes de Pedagogía en Matemáticas y Física de la Universidad de La Serena con comunidades escolares de la región, promoviendo experiencias de aprendizaje a partir de datos y fenómenos observables en los propios territorios. Actualmente, la red reúne a más de 20 establecimientos educacionales de distintas comunas de la Región de Coquimbo, generando espacios de colaboración entre escolares, profesores y futuros docentes.

 

Para el decano de la Facultad de Ciencias, Dr. Luis Palma-Chilla, la instalación del quinto sismógrafo demuestra la consolidación que ha alcanzado el proyecto y, especialmente, su capacidad para llevar la ciencia más allá de la conurbación.

 

“El proyecto OCRE ya no es solo un proyecto, es una realidad. Durante seis años, profesores y estudiantes del Departamento de Física, particularmente de Pedagogía en Matemáticas y Física, han llevado este trabajo a distintos colegios de la Región de Coquimbo. En esta ocasión, hemos participado en la entrega del quinto sismógrafo al Colegio San Francisco de Asís de Salamanca, lo que demuestra también la importancia de llegar a comunas más alejadas de la conurbación. Estamos llevando la ciencia a los territorios y estamos muy contentos y agradecidos por el compromiso de nuestros docentes y estudiantes. Es un proyecto exitoso que debemos seguir apoyando para que continúe creciendo” destacó el decano.

 

Un sismógrafo para aprender desde el territorio

 

La llegada del instrumento a Salamanca permitirá que las y los estudiantes del establecimiento trabajen directamente con registros de actividad sísmica, incorporando una nueva herramienta al trabajo científico que ya desarrollan junto al equipo de OCRE.

 

El académico del Departamento de Física, director de la Escuela de Pedagogía en Ciencias y coordinador del proyecto OCRE, Mg. Luis Tamblay Varela, destacó que uno de los principales desafíos ha sido precisamente ampliar la presencia del proyecto hacia distintas comunas de la región y fortalecer el rol de los establecimientos en el desarrollo de las experiencias científicas.

 

“Es un momento muy emocionante y, sobre todo, de mucho agradecimiento por la posibilidad de conocer a tantos estudiantes y colegas de los colegios que se han sumado a este proyecto. Hemos visto que es posible hacer muchas cosas con pocos recursos y que los establecimientos han aceptado el desafío. Ninguno se ha retirado y han aprovechado y fortalecido el proyecto, incluso cuando los estudiantes egresan. Eso es muy potente y nos hace pensar en nuevas formas de acercar la ciencia a los colegios”.

 

El coordinador de OCRE explicó que la instalación de los sismógrafos también responde a una decisión de descentralizar el acceso a herramientas científicas y permitir que los propios colegios asuman un rol activo en su funcionamiento.

 

“Fue un gran desafío decidir dónde ubicar los sismógrafos. Finalmente entendimos que no se trataba de tener el control, sino de que cada colegio asumiera la responsabilidad. Eso nos permitió ir más allá de la conurbación y llegar a distintas comunas de la región. La idea es que los estudiantes puedan utilizar pequeños conjuntos de datos para comprender qué está ocurriendo con la dinámica de la Tierra y, al mismo tiempo, desarrollar habilidades científicas. Eso es lo que más nos importa: que puedan aprender haciendo ciencia”, enfatizó Tamblay.

 

Para el profesor de Matemática y Física del Colegio San Francisco de Asís y encargado del proyecto OCRE en el establecimiento, Luis Cuevas Vega, contar con este instrumento permitirá acercar aún más los contenidos científicos a la realidad cotidiana de los estudiantes.

 

“Para nosotros es muy importante, porque permite que los estudiantes comprendan la ciencia desde un contexto real. La distancia nos mantiene alejados de las grandes ciudades, pero que la universidad pueda llegar a estos rincones y que tengamos acceso a datos de las provincias de Elqui, Limarí y Choapa abre muchas posibilidades para comprender la Física desde contextos cercanos y desarrollar trabajos interdisciplinarios con Historia, Geografía y Estadística, entre otras áreas”.

 

El docente agregó que el nuevo sismógrafo permitirá complementar el trabajo que el establecimiento ya desarrolla en el marco de OCRE, ampliando desde el análisis de variables meteorológicas hacia la observación de la actividad sísmica.

 

“Además, permite fortalecer la divulgación científica en la comunidad. Antes trabajábamos con datos de lluvias y análisis meteorológicos, y ahora podemos incorporar también el análisis sismológico. Eso abre una nueva etapa para el proyecto”, expresó Cuevas.

 

Estudiantes que hacen ciencia

 

Uno de los aspectos centrales de esta experiencia es la participación activa de las y los estudiantes, quienes no solo reciben información sobre el funcionamiento del instrumento, sino que se involucran en la toma y análisis de datos, la elaboración de informes y la investigación de fenómenos de su entorno.

 

Paz Navea, estudiante de tercero medio del Colegio San Francisco de Asís y encargada del área de sismología de OCRE en su establecimiento, valoró las oportunidades de aprendizaje que entrega el proyecto.

 

“Participar en el proyecto OCRE es muy significativo, porque nos permite adquirir habilidades que muchas veces no sabíamos que teníamos. Realizar informes, investigaciones y tomar datos son experiencias que complementan nuestra formación académica y que podemos desarrollar de manera práctica a través de este proyecto de la Universidad de La Serena”.

 

En tanto, Sara Ortiz Navea, estudiante de cuarto medio y parte del área de astronomía de OCRE en el colegio, participa en la iniciativa desde octavo básico. Desde esa perspectiva, ha podido observar el crecimiento de la participación estudiantil en el proyecto.

 

“Ha sido muy emocionante ver cómo el proyecto ha crecido. Al principio éramos un grupo muy reducido y, con el paso de los años, hemos llegado a cerca de 40 estudiantes participando. Las investigaciones, los viajes y el trabajo científico me han permitido desarrollar habilidades que serán fundamentales para mi futuro universitario”.

 

La estudiante también destacó el impacto personal que ha tenido la experiencia y llamó a otros jóvenes a acercarse a este tipo de iniciativas.

 

“Si tuviera que recomendarles algo a estudiantes de primero o segundo medio que tengan la oportunidad de participar en este tipo de iniciativas, les diría que lo hagan al cien por ciento”, señaló la estudiante.

 

Una experiencia que también forma a futuros profesores

 

La implementación de OCRE en los establecimientos educacionales también cuenta con la participación de estudiantes de Pedagogía en Matemáticas y Física de la Universidad de La Serena, quienes acompañan el trabajo de las comunidades escolares y adquieren experiencia directa en el vínculo entre la enseñanza y la investigación científica.

 

Es el caso de Javiera Vega, estudiante de quinto año de la carrera e integrante del equipo de coordinación de OCRE, quien participa en el proyecto desde su primer año de universidad.

 

“Ser parte del equipo de coordinación de OCRE me ha enriquecido mucho, especialmente en el desarrollo de mis habilidades blandas. Más allá de las prácticas de la carrera, este proyecto ha sido una de las experiencias más cercanas al contacto con estudiantes y profesores”.

 

Para la futura profesora, mirar su trayectoria dentro de OCRE permite dimensionar el aporte que esta experiencia ha significado para su formación.

 

“Ver a la Javiera de primer año participando en los congresos y ahora a la Javiera de quinto año ha significado un cambio muy importante y positivo. Estoy muy agradecida, porque OCRE ha contribuido significativamente a mi formación profesional”, resaltó Vega.

 

Con la inauguración del quinto sismógrafo en el Colegio San Francisco de Asís de Salamanca, el proyecto OCRE continúa ampliando su red de trabajo en la Región de Coquimbo y fortaleciendo una experiencia colaborativa en la que estudiantes universitarios, docentes y escolares se encuentran en torno a la ciencia. Esta vez, con la posibilidad de observar, registrar y analizar el movimiento de la Tierra desde el propio territorio.