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El Segundo Encuentro Reflexivo Inicial reunió a 23 representantes de establecimientos urbanos y rurales del Limarí y permitió avanzar hacia una relación más colaborativa entre la Universidad y las comunidades educativas que acompañan la formación práctica de sus futuros docentes.
La formación de un futuro profesor o profesora no ocurre únicamente dentro de las aulas universitarias. También se construye en las escuelas, junto a quienes conocen cotidianamente sus realidades, desafíos y oportunidades. Con esa mirada, la carrera de Pedagogía en Educación General Básica - Ovalle realizó el Segundo Encuentro Reflexivo Inicial con Centros de Práctica, correspondiente al segundo semestre del año académico 2026.
La jornada reunió a 23 representantes de establecimientos educacionales urbanos y rurales, entre directores y directoras, jefaturas de UTP y profesores y profesoras guía. El encuentro tuvo como propósito fortalecer la coordinación y, especialmente, avanzar en un vínculo pedagógico y colaborativo con los establecimientos que reciben a estudiantes de la Universidad de La Serena durante sus procesos de práctica.
La iniciativa tiene un origen especialmente significativo. Su incorporación responde, por una parte, a una debilidad identificada en el proceso de acreditación anterior por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), vinculada al carácter principalmente protocolar e informativo que había tenido la coordinación entre los docentes guía y la carrera.
Pero también surge de la propia voz de los establecimientos educacionales. En jornadas anteriores de cierre, los centros de práctica plantearon la importancia de contar con una instancia previa al inicio de cada periodo de prácticas que permitiera anticipar su organización y compartir criterios.
La carrera recogió ambas señales y transformó esa retroalimentación en una acción concreta: desde este año, se incorpora una jornada inicial en cada semestre, que complementa las jornadas de cierre y permite fortalecer la comunicación, la coordinación y el vínculo pedagógico con los centros de práctica.
Así, el encuentro no se plantea solamente como una instancia para entregar información. Es también un espacio para escuchar, dialogar y construir acuerdos en torno a la formación de quienes próximamente ejercerán como profesores y profesoras.
Una práctica que comienza antes de entrar al aula
El encuentro fue liderado por Luz Molina, docente a cargo de la Práctica Inicial; María Cecilia Cortés, docente responsable de la Práctica Profesional; y Carlos Vargas, docente supervisor de la Práctica Profesional. La moderación estuvo a cargo de la psicóloga y docente Natalia Carvajal.
Durante la jornada se abordaron aspectos relacionados con la organización y desarrollo de las Prácticas Inicial y Profesional, además de sus respectivas pautas de evaluación. Sin embargo, uno de los elementos centrales fue la posibilidad de que los representantes de los establecimientos compartieran experiencias, opiniones y propuestas para contribuir a la mejora continua de estos procesos formativos.
Para Carlos Vargas, el carácter reflexivo de la instancia fue precisamente uno de sus principales aportes: “Fue una jornada de reflexión con importantes aportaciones para mejorar los procesos de práctica de los estudiantes, tanto de primer año como de quinto año”.
Un momento especialmente valorado fue la presentación individual de los estudiantes de Práctica Profesional ante los equipos de los establecimientos donde desarrollarán su experiencia formativa. En este espacio, los futuros docentes pudieron compartir sus expectativas, motivaciones y deseos frente al inicio de esta nueva etapa.
“Ellos dijeron cuáles eran sus expectativas, cuáles eran sus deseos y las ganas que tienen de ir pronto a realizar las prácticas. Fueron muy reconocidos y estuvieron muy satisfechos por esta posibilidad de ser presentados”, señaló el docente.
La instancia también permitió reconocer el compromiso de los establecimientos que abren sus aulas y acompañan directamente el proceso de formación de los estudiantes. “Quedamos muy agradecidos de la buena disposición de los centros educativos por abrir sus aulas, acompañar a nuestros estudiantes y contribuir desde su experiencia a formar a los futuros docentes”, agregó Vargas.
Desde los establecimientos participantes, la valoración también estuvo puesta en la posibilidad de generar acuerdos y anticipar aspectos relevantes del proceso.
Verónica Araya, jefa de la Unidad Técnico Pedagógica de la Escuela Manuel Florencio Espinoza, destacó que “estas instancias de reflexión son necesarias para aunar criterios y tomar decisiones oportunas para el logro de la meta común de la Universidad y los distintos establecimientos”. Asimismo, valoró la posibilidad de conocer anticipadamente los criterios que serán considerados durante las prácticas.
En la misma línea, Alejandro Olave, coordinador de Primer Ciclo del Colegio San Viator, relevó la utilidad de conocer previamente tanto la organización de las prácticas como a los estudiantes que se incorporarán a los establecimientos.
“Es valioso poder realizar estas instancias, ya que se puede conocer de antemano el tipo de práctica y la organización general. Es un acierto conocer a los estudiantes previo a su inicio de práctica y que se presenten frente a los establecimientos”, indicó.
De esta manera, los establecimientos educacionales se consolidan como actores fundamentales de la formación inicial docente, aportando desde sus experiencias y realidades educativas al desarrollo profesional de los futuros profesores y profesoras de la Universidad de La Serena.