Siglos de historia frente a la sequía: USerena busca claves de adaptación en la uva País

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La investigación de Marco Garrido-Salinas, académico del Depto. de Agronomía de la USerena, abre posibilidades para seleccionar material vegetal que ayude a los agricultores a adaptarse al cambio climático.

La escasez hídrica plantea un desafío para la agricultura y  la viticultura, lo que hace necesario estudiar cómo responden los cultivos a la falta de agua, con el propósito de avanzar en su adaptación al cambio climático. En ese escenario, una de las alternativas es identificar diferencias dentro de una misma variedad que permitan enfrentar estas condiciones conservando su identidad.

Con ese objetivo, una investigación de la Universidad de La Serena estudia la respuesta a la sequía de la uva País, una cepa patrimonial cultivada durante siglos en Chile. La investigación, financiada por la Dirección de Investigación y Desarrollo de la casa de estudios (DIDULS) y desarrollada durante dos años, se encuentra en su etapa final, mientras el equipo busca recursos para ampliar las procedencias estudiadas y evaluar si estas diferencias se mantienen durante nuevas temporadas.

En ese sentido, el Dr. Marco Garrido-Salinas, académico del Departamento de Agronomía de la U. de La Serena y autor principal del artículo, explicó que “este es un proyecto de iniciación que tiene como objetivo evaluar si una cepa de uva para producción de vino tradicional y patrimonial en Chile, como la uva País, expresa diferencias en su respuesta al déficit hídrico dependiendo del lugar donde ha habitado durante largos períodos de tiempo, que pueden ser de cientos de años”.

Según relató el investigador, la cepa País ingresó por el norte de Chile durante la Conquista, principalmente de la mano de los jesuitas, quienes la utilizaban para elaborar vino destinado a los sacramentos. Su cultivo se extendió por el territorio y se mantuvo durante siglos en distintos sectores, hasta consolidarse en la zona centro sur, donde actualmente, el Maule es su principal zona productora.

En relación a la investigación, el Dr. Garrido especificó que “trabajamos con viñas centenarias que estaban en Arica, Huasco y Limarí, ya que nuestra pregunta era si a través del tiempo las plantas cambiaron para adaptarse a las condiciones de esos lugares y si eso se expresaba después en una condición de jardín común”.

En línea con esto, el académico recalcó que “todo nuestro trabajo gira en torno a adaptarnos a una condición de cambio climático y una de las formas de adaptación es tener material vegetal que pueda lidiar mejor con esas condiciones. Tradicionalmente, en viticultura se trabaja con el concepto de clones, ya que dentro de una misma variedad hay plantas que tienen distintas características, y si estoy en una localidad más costera o más interior, más al norte o más al sur, podría haber un clon más adecuado para esas condiciones”.

“Los agricultores pueden elegir entre muchas opciones sin salirse de la variedad, lo que es particularmente importante para la variedad País, porque tiene denominación de origen. También es una oportunidad de desarrollo tecnológico, porque esto podría dar pie al desarrollo de clones que posteriormente se inscriben y están disponibles para ser producidos y vendidos”, agregó.

Ahondando en esto, el investigador detalló que “lo que hicimos fue evaluar cómo se comportan estas distintas procedencias en condiciones de déficit hídrico, para eso construimos curvas de respuesta estomática, ya que cuando las plantas están en una sequía, cierran los poros que tienen en sus hojas, que se llaman estomas, y así minimizan la pérdida de agua, pero las plantas responden de formas diferentes, algunas se demoran más en cerrar los estomas y otras menos”.

En cuanto a los principales resultados, el ingeniero agrónomo aseguró que “de las procedencias que estudiamos, descubrimos que Huasco se demora mucho más en responder al déficit hídrico; es una planta que podríamos considerar más tolerante. Mientras que Arica y Limarí se comportan de forma más conservadora, es decir que cierran rápidamente sus estomas para no perder agua al inicio del déficit”.

“Esta es la primera publicación sobre estrategia de respuesta a la sequía de la variedad País en Chile y en el mundo”, destacó.

El siguiente paso

Las diferencias observadas abren una nueva pregunta, y es qué factores explican la respuesta de cada procedencia a la sequía.

Con respecto a esto, el Dr. Marco Garrido-Salinas señaló que “inicialmente pensábamos que el nivel de aridez de las tres procedencias iba a tener relación con cómo se comportaban las plantas, pero resulta que Huasco está en un nivel de aridez intermedio. Entonces nos preguntamos por qué se comportó diferente a las otras dos, que estaban en los extremos del gradiente, que es lo que queremos seguir investigando”.

“Huasco tiene algo especial y es que la altitud geográfica es muy distinta a la de Arica y Limarí, lo que podría generar diferencias ambientales y de suelo, pero es algo que debemos seguir investigando”, sostuvo.

Además de esto, el académico recalcó que “este estudio presenta resultados preliminares porque corresponde a la primera temporada y como es usual en agronomía, tenemos que acumular información en múltiples temporadas para asegurarnos de que lo que estamos observando es consistente, por eso, queremos continuar la investigación y generar un jardín común con las procedencias recolectadas, incorporando otras para evaluar características como forma, color y tipo de fruto, junto con análisis genéticos”.

El Dr. Garrido también adelantó que “estamos generando vínculos para hacer investigación colaborativa con la zona centro sur, donde se concentra el cultivo de País. En sectores como Cauquenes, en la Región del Maule, puede haber una variabilidad muy importante que nos interesa estudiar”.

Finalmente, el académico destacó que “esta investigación podría permitir a la Universidad de La Serena ofrecer clones y material vegetal que ayude a los agricultores a adaptarse al cambio climático, además de eventualmente desarrollar capacidades para identificar diferencias sutiles entre cultivares de una misma especie, abriendo oportunidades de colaboración con agricultores y con la industria de productos como los bioestimulantes”.